Un amanecer en el apiario de Santa Fe
Subimos con Marcelino Guevara a revisar el flujo de néctar.
Las fotos de ese día empiezan a las *6:44 de la mañana*: la camioneta parada en el camino de tierra, el equipo saliendo de la batea, el ahumador en el suelo, y el amanecer todavía por detrás de la cordillera.
A las *7:33* ya estábamos arriba, en la ladera. Las colmenas bajan por la pendiente entre los árboles, y el humo se queda colgado en el aire de la mañana, que a esa hora todavía no se mueve.
Entre las 7:33 y las 7:50 hay sesenta y tres fotos casi idénticas: la misma ladera, las mismas colmenas, un minuto tras otro. Es lo que pasa cuando el trabajo es lento y las manos están ocupadas.
La última foto es de las *7:50*. Después ya solo hay un video, de las 8:13.
Revisar el flujo es mirar qué está entrando: si la floración está dando, si hay que poner alzas, si conviene volver la semana siguiente. Cuatro apiarios en cuatro provincias significan cuatro floraciones distintas, y esa es exactamente la parte que interesa.