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Apiarios y colección de mieles

Grabado: apicultor con velo y ahumador junto a las colmenas, enmarcado por medallones de abejas
Ilustración: Oliver Chez

La miel me llevó de vuelta al campo. Soy miembro y consultor de la Cooperativa de Apicultores de Panamá, y mantengo cuatro apiarios en distintas provincias. Unas cincuenta colmenas en total, entre producción de mieles especiales y polinización.

Cuatro lugares distintos significa cuatro floraciones distintas, y esa es exactamente la parte que me interesa. Cosecho y reúno mieles de cada uno, y cada una llega con su propia información: el bosque y el suelo de ese sitio, la temporada, y las manos de quien trabaja el campo ahí. Una miel de Pedasí no se parece a una de Cerro Azul, y esa diferencia no es ruido. Es el registro de un lugar y de un año concreto.

De ahí salió el reconocimiento apibotánico: seguir la floración, cosechar según el árbol, y catar la miel con el mismo rigor que cualquier otra bebida.

Ahora estoy diseñando encuestas sensoriales para construir un lenguaje descriptivo propio de las mieles panameñas, que todavía no existe.