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El interior de una caja de colmena abierta, vista desde arriba: un montón de bolsas de plástico vacías con restos de jarabe oscuro, el plástico chupado y colapsado, y a la izquierda una lámina de cera estampada nueva, amarilla, con el relieve hexagonal intacto y sin una sola celda estirada

Subimos a poner alzas

Dejamos tres colmenas creciendo y alimento para seis semanas. Volvimos con cajas nuevas y encontramos las tres vacías.

1Las bolsas vacías y la cera nueva sin estirar · Toabré, Penonomé · 2 sep 2026

Subimos a Toabré, en Penonomé, a fincas cafetaleras de robusta. Es lo que uno hace cuando dejó tres colmenas creciendo y alimento para seis semanas: vuelve a las seis semanas con cajas nuevas, contando con encontrar más abejas de las que dejó.

Encontramos las tres vacías.

En Finca 1 había dos, y por el estado del material se habían ido unas dos semanas antes. Ahí no hubo drama: ni polilla de la cera, ni abejas muertas en el piso, ni señales de saqueo. El alimento, eso sí, estaba consumido por completo.

Hay una foto de esa revisión que me gusta y me incomoda en partes iguales. Dentro de la caja están las bolsas de jarabe vacías, amontonadas, el plástico chupado. Y recostada a un lado, una lámina de cera nueva, amarilla, sin una sola celda estirada.

Se llevaron el azúcar. Nunca tocaron la casa.

Las hormigas llegaron después. En otra foto los marcos están negros de hormigas y parece la escena del crimen, hasta que uno ordena las fechas: entraron a una caja que ya llevaba dos semanas vacía. Son la limpieza, no los culpables.

La de Finca 2 es distinta, y es la que más pienso. Esa se fue dejando reserva en la caja. Tenía comida y se fue igual.

Del 22 de julio al 2 de septiembre llovió casi sin parar, más de un mes de baja presión. Y un cafetal de robusta —Coffea canephora— fuera de floración es mucho verde con muy poco que comer. Esa es nuestra mejor explicación, y no la damos por cerrada.

Porque esto tiene nombre: evasión. Las abejas africanizadas —las nuestras— abandonan el nido completo cuando el sitio deja de servirles, en escasez o si las molestan demasiado. Las europeas tienden a quedarse y aguantar. No es que la colmena fracase: es que se muda. Uno cree que tiene abejas y en realidad tiene inquilinas con opciones.

Ese mismo día trasegamos tres núcleos nuevos, con reinas fecundadas y en plena postura. Repartimos entre ellos los marcos que quedaron. Tres libras de jarabe para cada uno, en una bolsa puesta directamente sobre los cabezales.

Les dejamos comida, sol y el sitio limpio. Quedarse ya es decisión de ellas.

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Una caja de colmena abierta y ladeada sobre la hojarasca, con los cabezales de los marcos recorridos por decenas de hormigas negras; a la izquierda un panal natural colgando a medio construir, sin abejas
2Las hormigas entraron a una caja que ya llevaba dos semanas vacíaWhatsApp 17.00.40 (7)
Un núcleo abierto sobre una banqueta en el campo, con los cuadros cubiertos de abejas; una mano sostiene en alto una bolsa transparente llena de jarabe rojizo sobre la caja, y otra mano trabaja entre los cabezales. Al fondo, de pie, otra persona con guante de apicultor. No se ve ninguna cara
3Tres libras de jarabe para uno de los núcleos nuevosWhatsApp 17.00.42 (5)

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De dónde sale, quién lo trabaja y qué te puedes llevar.

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